Miércoles 22 de Octubre de 2008 18.30 hs
Domicilio Legal: Paraguay 946 4º B
Políticas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Durante más de dos décadas la actividad de los lustradores de calzado estuvo regulada por el decreto municipal 8453 del año 1954 que disponía el otorgamiento de permisos solamente a personas masculinas mayores de 45 años o mayores de 18 años con incapacidad para el desempeño de otra actividad. Esta norma se adecuaba a un pensamiento y clima político de la época, e intentaba encuadrar solamente a personas que por razones de salud o edad, tenían pocas posibilidades de adaptarse al mercado de trabajo, debiendo constituir así una última opción laboral y no el desarrollo de un oficio.
Durante el año 1975 se declara al día 1° de marzo, día de los lustradores de calzado. (Res. M.T 3/75 ratificada por Dto 1865) En el año 1976 se aprueba el Código de Habilitaciones y Permisos, incluyendo a los lustradores en la vía pública, pero casi sin cambios con respecto a a la normativa de 1954.
A principios de ese año, el gobierno municipal de turno, como parte de su política para suprimir los indicios de marginalidad que afectaban la imagen de la ciudad, congela el otorgamiento de nuevas habilitaciones para el lustrado en la vía pública, cualquiera fueren las condiciones de edad o salud del postulante. Al año siguiente la ordenanza 33.724, dispone la caducidad de todas las habilitaciones y permisos en la vía pública (incluyendo a los lustradores) a partir del 31 de diciembre de 1977, prorrogado luego hasta el 28 de febrero de 1978.
A partir de aquí un oscuro horizonte se abrió para los lustradores, pasando de estar amparados bajo un cierto marco de legalidad, a convertirse en trabajadores perseguidos por el Estado municipal. Estos hombres que no por placer sino por falta de oportunidades se ganan la vida con su cajón, vieron profundizadas aún más la situación de marginación en que se encontraban.
Durante varios años para poder llevar el pan a sus hogares, debieron trabajar a escondidas, cambiando de lugar continuamente, escapándose de los inspectores, y soportando las detenciones de la policía, quienes muchas veces a cambio de "no molestar" les exigían sumas de dinero o convertirse en "informantes"(1).
En la actualidad, la normativa vigente Decreto 2516/98 Anexo II 6, ha vuelto a contemplar al lustrador de calzado como una de las actividades autorizadas en la vía pública. Sin embargo en lo específico a la regulación de la actividad, contemplada en el Código de Habilitaciones y Permisos Capítulo 11.4 AD 700.56 (adjunto) se sigue receptando casi sin cambios las disposiciones del año 1954, sin haberse adaptado a las nuevas realidades sociales del sector, en pos de una mejora de la calidad de vida de sus integrantes (2).
En cuanto a los permisos de trabajo que se otorgan siguen siendo de carácter "precario" debiendo renovarse cada 6 meses, por lo cual la mayoría de los lustradores no los tramitan pues deben perder preciados días de trabajo. En relación a la regularización de los padrones lleva un atraso de casi una década, desconociendo actualmente la Dirección General de Habilitaciones y Permisos, cual es el universo de lustradores activos, su ubicación y situación, manteniéndose la misma realidad que Llovet observara en 1978 durante la realización de su estudio antropológico(3)
En el plano práctico, esa Dirección General continúa considerando a la mayoría de los lustradores en situación de ilegalidad, pues solo reconocen como "autorizados a trabajar" a los lustradores que se encuentran inscriptos en ese viejo padrón, donde la mayoría de los registrados han fallecido, abandonado la actividad, o transferido el puesto a algún pariente por cuestiones de salud (4).
Estas faltas de políticas activas no solo no han aportado a mejorar las condiciones de marginalidad y pobreza, sino que ha mantenido al lustrador supeditado a vivir escapando de los controles discrecionales como en la época de la dictadura.
(1) Llovet en su estudio antropológico, 1980 p. 68, expresa al respecto: "...esta relación significa una absoluta desigualdad de poder: tenga o nó permiso, hayan caducado estos o nó , el lustrabotas aparentemente puede ser detenido, expulsado de la zona o molestado en cualquier momento y con cualquier excusa, sin tener mayor chance de resistencia exitosa".
(2) Por ejemplo nunca se ha determinado cual es el espacio físico que pueden utilizar, entonces mientras los kioscos de diarios o flores extienden indefinidamente su perímetro, al lustrador se le exige no abarcar más espacio que el dado por su posición de cuclillas, manteniéndolo en condición de sumisión.
(3) "...la información municipal es irrepresentativa en relación al conjunto de lustradores por varias razones: i) incluye sin discriminar los permisos dados de baja, ii) no es descartable imaginar que algunos sujetos que obtenían la habilitación luego no ejercieran efectivamente el oficio y iii) un elevado porcentaje de individuos lustraba sin permiso." Llovet 1980 p. 41.
(4) Actualmente la Mutual de Lustradores de Calzados y Afines de la República Argentina a efectos de lograr la regularización de esta situación, se encuentra realizando un censo de los lustradores en actividad.
Durante más de dos décadas la actividad de los lustradores de calzado estuvo regulada por el decreto municipal 8453 del año 1954 que disponía el otorgamiento de permisos solamente a personas masculinas mayores de 45 años o mayores de 18 años con incapacidad para el desempeño de otra actividad. Esta norma se adecuaba a un pensamiento y clima político de la época, e intentaba encuadrar solamente a personas que por razones de salud o edad, tenían pocas posibilidades de adaptarse al mercado de trabajo, debiendo constituir así una última opción laboral y no el desarrollo de un oficio.
Durante el año 1975 se declara al día 1° de marzo, día de los lustradores de calzado. (Res. M.T 3/75 ratificada por Dto 1865) En el año 1976 se aprueba el Código de Habilitaciones y Permisos, incluyendo a los lustradores en la vía pública, pero casi sin cambios con respecto a a la normativa de 1954.
A principios de ese año, el gobierno municipal de turno, como parte de su política para suprimir los indicios de marginalidad que afectaban la imagen de la ciudad, congela el otorgamiento de nuevas habilitaciones para el lustrado en la vía pública, cualquiera fueren las condiciones de edad o salud del postulante. Al año siguiente la ordenanza 33.724, dispone la caducidad de todas las habilitaciones y permisos en la vía pública (incluyendo a los lustradores) a partir del 31 de diciembre de 1977, prorrogado luego hasta el 28 de febrero de 1978.
A partir de aquí un oscuro horizonte se abrió para los lustradores, pasando de estar amparados bajo un cierto marco de legalidad, a convertirse en trabajadores perseguidos por el Estado municipal. Estos hombres que no por placer sino por falta de oportunidades se ganan la vida con su cajón, vieron profundizadas aún más la situación de marginación en que se encontraban.
Durante varios años para poder llevar el pan a sus hogares, debieron trabajar a escondidas, cambiando de lugar continuamente, escapándose de los inspectores, y soportando las detenciones de la policía, quienes muchas veces a cambio de "no molestar" les exigían sumas de dinero o convertirse en "informantes"(1).
En la actualidad, la normativa vigente Decreto 2516/98 Anexo II 6, ha vuelto a contemplar al lustrador de calzado como una de las actividades autorizadas en la vía pública. Sin embargo en lo específico a la regulación de la actividad, contemplada en el Código de Habilitaciones y Permisos Capítulo 11.4 AD 700.56 (adjunto) se sigue receptando casi sin cambios las disposiciones del año 1954, sin haberse adaptado a las nuevas realidades sociales del sector, en pos de una mejora de la calidad de vida de sus integrantes (2).
En cuanto a los permisos de trabajo que se otorgan siguen siendo de carácter "precario" debiendo renovarse cada 6 meses, por lo cual la mayoría de los lustradores no los tramitan pues deben perder preciados días de trabajo. En relación a la regularización de los padrones lleva un atraso de casi una década, desconociendo actualmente la Dirección General de Habilitaciones y Permisos, cual es el universo de lustradores activos, su ubicación y situación, manteniéndose la misma realidad que Llovet observara en 1978 durante la realización de su estudio antropológico(3)
En el plano práctico, esa Dirección General continúa considerando a la mayoría de los lustradores en situación de ilegalidad, pues solo reconocen como "autorizados a trabajar" a los lustradores que se encuentran inscriptos en ese viejo padrón, donde la mayoría de los registrados han fallecido, abandonado la actividad, o transferido el puesto a algún pariente por cuestiones de salud (4).
Estas faltas de políticas activas no solo no han aportado a mejorar las condiciones de marginalidad y pobreza, sino que ha mantenido al lustrador supeditado a vivir escapando de los controles discrecionales como en la época de la dictadura.
(1) Llovet en su estudio antropológico, 1980 p. 68, expresa al respecto: "...esta relación significa una absoluta desigualdad de poder: tenga o nó permiso, hayan caducado estos o nó , el lustrabotas aparentemente puede ser detenido, expulsado de la zona o molestado en cualquier momento y con cualquier excusa, sin tener mayor chance de resistencia exitosa".
(2) Por ejemplo nunca se ha determinado cual es el espacio físico que pueden utilizar, entonces mientras los kioscos de diarios o flores extienden indefinidamente su perímetro, al lustrador se le exige no abarcar más espacio que el dado por su posición de cuclillas, manteniéndolo en condición de sumisión.
(3) "...la información municipal es irrepresentativa en relación al conjunto de lustradores por varias razones: i) incluye sin discriminar los permisos dados de baja, ii) no es descartable imaginar que algunos sujetos que obtenían la habilitación luego no ejercieran efectivamente el oficio y iii) un elevado porcentaje de individuos lustraba sin permiso." Llovet 1980 p. 41.
(4) Actualmente la Mutual de Lustradores de Calzados y Afines de la República Argentina a efectos de lograr la regularización de esta situación, se encuentra realizando un censo de los lustradores en actividad.
Estado de situación de los Lustradores de Calzado en la vía pública.
Nota: El presente informe se basa en las experiencias recojidas por la Mutual de Lustradores de Calzado y Afines de la República Argentina, en el relevamiento de lustradores efectuado por la mutual en el año 2004, y en el estudio socio-antropológico "Los lustrabotas de Buenos Aires" de Juan José Llovet –estudio Cedes, Bs.As., 1980-. y d) normativa de la actividad.
Introducción
Los lustradores de calzado, por la naturaleza de trabajo por cuenta propia, con bajo nivel de calificación y uso de tecnología rudimentaria, forman parte de la economía informal, y dentro de esta al subgrupo de las actividades callejeras. Como veremos, en su mayoría son trabajadores expulsados del mercado laboral. (Llovet 1980 p.7/8)
Los lustradores de calzado acompañaron desde fines del siglo XIX, el crecimiento y la vida cotidiana de la ciudad de Buenos Aires, desde calles como Avda. de Mayo, Lavalle o Corrientes, siendo parte indiscutible de la formación de ese ethos que podemos denominar "porteño".
Grandes figuras como Julio Sosa, Francisco Canaro, Alfredo Bufano, Pepe Biondi, Martín Karadajián, Antonio Ríos, Ramón Villafañe o Palito Ortega, formaron parte de esta actividad.
A pesar de esto, no solo no fueron incorporados al paisaje urbano porteño y a nuestro patrimonio artístico y cultural, sino que a través del tiempo han sido considerados una casta de desvalorizados y despreciados recibiendo por parte del Estado un tratamiento como "ciudadanos de segunda clase".
La intención de este informe es explicar cual es la realidad hoy de los lustradores de calzado, acercarnos a esta realidad que nos es próxima, y lograr el compromiso de las autoridades ejecutivas y legislativas de nuestra querida Ciudad de Buenos Aires, para lograr el reconocimiento –aunque tardío- de esta actividad que debería ser incorporada a nuestro patrimonio artístico y cultural, reinvindicar sus derechos a través de la adecuación de la vetusta normativa vigente –sin mayores cambios desde 1954- y posibilitar así la mejora de sus condiciones laborales y por ende un cambio en su calidad de vida.
1.- Porque se es lustrador de calzados
La mayoría de los lustradores ejercen el oficio hace más de 10 años, habiendo ingresado al mercado en condiciones personales muy desfavorables, pudiendo detectarse dos grandes motivos:
1.Muchos se incorporaron por razones ligadas a la salud a) malformaciones congénitas b) incapacidad por accidentes laborales y c) enfermedades asociadas al envejecimiento (sorderas, artrosis, enfermedades cardiovasculares).
2. El segundo gran motivo es el desempleo, producto de las malas políticas económicas de las últimas décadas, y la imposibilidad de cambio hacia otras ocupaciones, por razones de edad o carencia de calificaciones laborales.
En la actualidad la mayoría vive de los magros ingresos diarios de la actividad, sin disponer de otras entradas o beneficios jubilatorios.
2.- Condiciones de Salud e Higiene laboral
El lustrador de calzados ejerce su oficio a la intemperie, debiendo soportar fríos intensos, lluvias, humedad y calores extremos durante todo el año, lo cual deteriora rapidamente su salud, facilitando la aparición de enfermedades neumonías, reumas y artrosis.
Como trabajo es insalubre, limpia -a la vista de todo el mundo-, la suciedad de un elemento personal, en el momento en que se lleva puesto, estando en contacto directo con gérmenes y bacterias por todo lo que el zapato ha pisado, las cuales luego quedan impregnados en cepillos y franelas.
3.- Ergonomía de Trabajo
Ergonómicamente este oficio es uno de los pocos que se ejerce bajo una condición de inferioridad. Su posición de trabajo lo obliga a estar sentado en una postura física servil, y con el rostro a la altura de los zapatos del cliente.(1)
Con el transcurso del tiempo esta misma posición –casi en cuclillas constante-, se convierte en factor de riesgo facilitando la aparición de lesiones en las piernas, problemas cervicales, discopatías, escoliosis, etc. provocándoles alteraciones de diferente gravedad en la motricidad.
En cuanto a su vestuario, tienen pocas posibilidades de lucir pulcros y aseados. El hecho de lustrar agachado facilita, a pesar de los cuidados del lustrador, las salpicaduras de pomadas y tintas sobre camisas y pantalones, terminando por lucir generalmente la ropa un aspecto sucio y gastado.
(1) Al respecto Llovet indica, 1980 p. 76, que "...el lustrador está sometido al riesgo de ser encarado y tratado de una manera asimétrica... expuesto a recibir un trato no igualitario... identificado como alguien que está "por debajo"..."
4.- Equipamiento de trabajo
El lustrador de calzados ejerce un oficio consistente en la prestación de un servicio donde su única fuente de ingreso son los clientes, dependiendo su supervivencia de la cantidad que pueda captar.
Sin embargo, hoy son casi inexistentes las herramientas con que cuenta para atraerlos.
Los cajones, herramienta principal y símbolo de todo lustrador, muestran el deterioro por el paso del tiempo encontrándose en muchos casos en estados deplorables, por imposibilidad de reposición o realización del mantenimiento necesario.
Las pomadas, tintas y franelas se han vuelto cada vez más escasos por falta de presupuesto, extendiéndose en el piso sobre papeles de diarios o trapos y en el mejor de los casos sobre cajas de cartón corrugado. La reposición de cepillos profesionales se ha vuelto un lujo, luciendo sus cerdas desdentadas.
Estas condiciones laborales –ropa vieja, equipamiento pobre y postura servil- se convierten en un círculo vicioso, dando un aspecto general muchas veces cercano a la pobreza, lo cual origina una barrera para la atracción de nuevos clientes y turistas, y por ende a la generación de mayores ingresos para mejorar su calidad de vida.
Socialmente, termina siendo un ser humano agobiado por su suerte, abandonado por las políticas públicas, y lejos de ser un oficio con oportunidades exitosas, muchas veces es vivido como un fracaso por la propia familia.
5.- Ciclo económico
En primer lugar el lustrador se encuentra con un mercado, con alarmante tendencia declinante a través del tiempo, por el cambio de hábitos de la población que se adaptó a la utilización de calzados deportivos, y el reemplazo paulatino del calzado de cuero por materiales como tela, goma, gamuza, etc..
En segundo lugar, los meses útiles del año resultan escasos, estando condicionados a factores externos: los meses frios y lluviosos casi se pierden (2), diciembre se ve opacado por las fiestas, y en enero y febrero el flujo de clientes es muy bajo por el receso de verano.
El máximo de actividad, y siempre dependiendo del buen tiempo, se puede dar en los meses de marzo-junio y setiembre-noviembre, donde el clima es más benévolo y la gente está de mejor humor y cuida su aspecto.
De cada mes, el lustrador debe descontar sábados y domingos –son pocas las paradas con público los fines de semana- y los días de mal tiempo, por lo cual le queda solamente un promedio de unos 15 días útiles para llevar el sustento a su casa.
(2) A modo de ejemplo durante el mes de noviembre/2004 los lustradores no trabajaron durante casi tres semanas, debido a lluvias o lloviznas ininterrumpidas.
6.- Importancia de la ubicación
En el contexto hasta aquí expuesto, la supervivencia del lustrador dependerá de el número de servicios diarios que pueda prestar, distribuidos en cierta cantidad de clientes fijos y algunos transeúntes ocasionales.
Por tal motivo, la parada o ubicación del lustrador, se convierte en un elemento esencial: debe tener un buen flujo peatonal y clientes con zapatos e inclinación a lustrarse.
En este sentido, por un lado los lustradores han tendido a concentrarse compitiendo unos con otros, sin buscar lugares alternativos, pero por el otro las autoridades han ido prohibiendo la instalación en zonas de actividad comercial como calle Florida, o nudos neurálgicos como el hall de las estaciones de ferrocarril.
Nota: El presente informe se basa en las experiencias recojidas por la Mutual de Lustradores de Calzado y Afines de la República Argentina, en el relevamiento de lustradores efectuado por la mutual en el año 2004, y en el estudio socio-antropológico "Los lustrabotas de Buenos Aires" de Juan José Llovet –estudio Cedes, Bs.As., 1980-. y d) normativa de la actividad.
Introducción
Los lustradores de calzado, por la naturaleza de trabajo por cuenta propia, con bajo nivel de calificación y uso de tecnología rudimentaria, forman parte de la economía informal, y dentro de esta al subgrupo de las actividades callejeras. Como veremos, en su mayoría son trabajadores expulsados del mercado laboral. (Llovet 1980 p.7/8)
Los lustradores de calzado acompañaron desde fines del siglo XIX, el crecimiento y la vida cotidiana de la ciudad de Buenos Aires, desde calles como Avda. de Mayo, Lavalle o Corrientes, siendo parte indiscutible de la formación de ese ethos que podemos denominar "porteño".
Grandes figuras como Julio Sosa, Francisco Canaro, Alfredo Bufano, Pepe Biondi, Martín Karadajián, Antonio Ríos, Ramón Villafañe o Palito Ortega, formaron parte de esta actividad.
A pesar de esto, no solo no fueron incorporados al paisaje urbano porteño y a nuestro patrimonio artístico y cultural, sino que a través del tiempo han sido considerados una casta de desvalorizados y despreciados recibiendo por parte del Estado un tratamiento como "ciudadanos de segunda clase".
La intención de este informe es explicar cual es la realidad hoy de los lustradores de calzado, acercarnos a esta realidad que nos es próxima, y lograr el compromiso de las autoridades ejecutivas y legislativas de nuestra querida Ciudad de Buenos Aires, para lograr el reconocimiento –aunque tardío- de esta actividad que debería ser incorporada a nuestro patrimonio artístico y cultural, reinvindicar sus derechos a través de la adecuación de la vetusta normativa vigente –sin mayores cambios desde 1954- y posibilitar así la mejora de sus condiciones laborales y por ende un cambio en su calidad de vida.
1.- Porque se es lustrador de calzados
La mayoría de los lustradores ejercen el oficio hace más de 10 años, habiendo ingresado al mercado en condiciones personales muy desfavorables, pudiendo detectarse dos grandes motivos:
1.Muchos se incorporaron por razones ligadas a la salud a) malformaciones congénitas b) incapacidad por accidentes laborales y c) enfermedades asociadas al envejecimiento (sorderas, artrosis, enfermedades cardiovasculares).
2. El segundo gran motivo es el desempleo, producto de las malas políticas económicas de las últimas décadas, y la imposibilidad de cambio hacia otras ocupaciones, por razones de edad o carencia de calificaciones laborales.
En la actualidad la mayoría vive de los magros ingresos diarios de la actividad, sin disponer de otras entradas o beneficios jubilatorios.
2.- Condiciones de Salud e Higiene laboral
El lustrador de calzados ejerce su oficio a la intemperie, debiendo soportar fríos intensos, lluvias, humedad y calores extremos durante todo el año, lo cual deteriora rapidamente su salud, facilitando la aparición de enfermedades neumonías, reumas y artrosis.
Como trabajo es insalubre, limpia -a la vista de todo el mundo-, la suciedad de un elemento personal, en el momento en que se lleva puesto, estando en contacto directo con gérmenes y bacterias por todo lo que el zapato ha pisado, las cuales luego quedan impregnados en cepillos y franelas.
3.- Ergonomía de Trabajo
Ergonómicamente este oficio es uno de los pocos que se ejerce bajo una condición de inferioridad. Su posición de trabajo lo obliga a estar sentado en una postura física servil, y con el rostro a la altura de los zapatos del cliente.(1)
Con el transcurso del tiempo esta misma posición –casi en cuclillas constante-, se convierte en factor de riesgo facilitando la aparición de lesiones en las piernas, problemas cervicales, discopatías, escoliosis, etc. provocándoles alteraciones de diferente gravedad en la motricidad.
En cuanto a su vestuario, tienen pocas posibilidades de lucir pulcros y aseados. El hecho de lustrar agachado facilita, a pesar de los cuidados del lustrador, las salpicaduras de pomadas y tintas sobre camisas y pantalones, terminando por lucir generalmente la ropa un aspecto sucio y gastado.
(1) Al respecto Llovet indica, 1980 p. 76, que "...el lustrador está sometido al riesgo de ser encarado y tratado de una manera asimétrica... expuesto a recibir un trato no igualitario... identificado como alguien que está "por debajo"..."
4.- Equipamiento de trabajo
El lustrador de calzados ejerce un oficio consistente en la prestación de un servicio donde su única fuente de ingreso son los clientes, dependiendo su supervivencia de la cantidad que pueda captar.
Sin embargo, hoy son casi inexistentes las herramientas con que cuenta para atraerlos.
Los cajones, herramienta principal y símbolo de todo lustrador, muestran el deterioro por el paso del tiempo encontrándose en muchos casos en estados deplorables, por imposibilidad de reposición o realización del mantenimiento necesario.
Las pomadas, tintas y franelas se han vuelto cada vez más escasos por falta de presupuesto, extendiéndose en el piso sobre papeles de diarios o trapos y en el mejor de los casos sobre cajas de cartón corrugado. La reposición de cepillos profesionales se ha vuelto un lujo, luciendo sus cerdas desdentadas.
Estas condiciones laborales –ropa vieja, equipamiento pobre y postura servil- se convierten en un círculo vicioso, dando un aspecto general muchas veces cercano a la pobreza, lo cual origina una barrera para la atracción de nuevos clientes y turistas, y por ende a la generación de mayores ingresos para mejorar su calidad de vida.
Socialmente, termina siendo un ser humano agobiado por su suerte, abandonado por las políticas públicas, y lejos de ser un oficio con oportunidades exitosas, muchas veces es vivido como un fracaso por la propia familia.
5.- Ciclo económico
En primer lugar el lustrador se encuentra con un mercado, con alarmante tendencia declinante a través del tiempo, por el cambio de hábitos de la población que se adaptó a la utilización de calzados deportivos, y el reemplazo paulatino del calzado de cuero por materiales como tela, goma, gamuza, etc..
En segundo lugar, los meses útiles del año resultan escasos, estando condicionados a factores externos: los meses frios y lluviosos casi se pierden (2), diciembre se ve opacado por las fiestas, y en enero y febrero el flujo de clientes es muy bajo por el receso de verano.
El máximo de actividad, y siempre dependiendo del buen tiempo, se puede dar en los meses de marzo-junio y setiembre-noviembre, donde el clima es más benévolo y la gente está de mejor humor y cuida su aspecto.
De cada mes, el lustrador debe descontar sábados y domingos –son pocas las paradas con público los fines de semana- y los días de mal tiempo, por lo cual le queda solamente un promedio de unos 15 días útiles para llevar el sustento a su casa.
(2) A modo de ejemplo durante el mes de noviembre/2004 los lustradores no trabajaron durante casi tres semanas, debido a lluvias o lloviznas ininterrumpidas.
6.- Importancia de la ubicación
En el contexto hasta aquí expuesto, la supervivencia del lustrador dependerá de el número de servicios diarios que pueda prestar, distribuidos en cierta cantidad de clientes fijos y algunos transeúntes ocasionales.
Por tal motivo, la parada o ubicación del lustrador, se convierte en un elemento esencial: debe tener un buen flujo peatonal y clientes con zapatos e inclinación a lustrarse.
En este sentido, por un lado los lustradores han tendido a concentrarse compitiendo unos con otros, sin buscar lugares alternativos, pero por el otro las autoridades han ido prohibiendo la instalación en zonas de actividad comercial como calle Florida, o nudos neurálgicos como el hall de las estaciones de ferrocarril.
La Mutual de Lustradores de Calzados es una persona jurídica sin fines de lucro creada por los lustrabotas de Bs As a pedido del GCBA (Anibal Ibarra) a fines del 2004, para establecer un convenio de reciprocidad que permitiera a la Mutual implementar un proyecto social para mejorar la calidad de vida de 300 familias.
Que pedimos los lustra?
1.- El reconocimiento del pie de igualdad de los lustradores con kioscos de diarios y floristas.
2.- La autorización del permiso de uso en la vía pública del mueble ergonómico cuya foto difundimos.
2.- El reempadronamiento de todos los lustra, y la entrega de permisos definitivos de trabajo (actualmente son precarios).
3.- La actualización del Código de Habilitaciones y Permisos a estas nuevas modalidades.
4.- La formación de una comisión de trabajo conjunta con el GCBA para la implementación del plan social.
Que nos dieron hasta ahora?
Nada. Mucho chamuyo y poca voluntad política. desde el 2004 hasta ahora hicimos infinita cantidad de presentaciones ante el GCBA pero hasta la fecha sin novedad...
Durante la gestión Ibarra estuvimos muy cerca de firmar un convenio con el GCBA a través de la Dirección Gral de Ordenamiento del Espacio Público, tuvimos infinitas reuniones, pero desde Habilitaciones y Permisos manejado por Fabiana Fiszbin (si, la misma de República Crogmagnon) se oponían a la homologación técnica del mueble a pesar que estaba en uso en otros países y posee el Premio a Jóvenes Diseñadores otorgado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México.
Luego llegó Telerman, le mostramos el proyecto personalmente y se entusiasmo, nos derivo a sus colaboradores, pero era todo "pour la gallerie", tuvimos reuniones, ingresamos varias veces el expte en Habilitaciones y Permisos, pero oh casualidad siempre se perdía... Hasta que tambien se fueron..
Finalmente llegó la gestión Macri a fines del año pasado, dejamos pasar un tiempo para que se acomodaran, cambiamos de estrategia, y en Febrero/2008 hicimos una presentación ante la Legislatura al Diputado Distéfano que tiene a su cargo la Comisión que debe tratar este tema.
La Directora de la Comisión atendió amablemente a los enviados de la mutual y quedaron en tratar el tema con el Ministerio de Espacio Público. Hasta ahora sin novedad.
Tambien pedimos intervención al Jefe de Gabinete Horacio Larreta. Durante el mes de junio/2008 hemos sido convocados a dos reuniones con funcionarios del Ministerio de Espacio Público. Les hemos explicado el proyecto y han quedado en contestarnos sobre el permiso de uso del mueble cuya homologación pedimos.....
Setiembre 2009 y Hasta ahora nada!!!!!
Que pedimos los lustra?
1.- El reconocimiento del pie de igualdad de los lustradores con kioscos de diarios y floristas.
2.- La autorización del permiso de uso en la vía pública del mueble ergonómico cuya foto difundimos.
2.- El reempadronamiento de todos los lustra, y la entrega de permisos definitivos de trabajo (actualmente son precarios).
3.- La actualización del Código de Habilitaciones y Permisos a estas nuevas modalidades.
4.- La formación de una comisión de trabajo conjunta con el GCBA para la implementación del plan social.
Que nos dieron hasta ahora?
Nada. Mucho chamuyo y poca voluntad política. desde el 2004 hasta ahora hicimos infinita cantidad de presentaciones ante el GCBA pero hasta la fecha sin novedad...
Durante la gestión Ibarra estuvimos muy cerca de firmar un convenio con el GCBA a través de la Dirección Gral de Ordenamiento del Espacio Público, tuvimos infinitas reuniones, pero desde Habilitaciones y Permisos manejado por Fabiana Fiszbin (si, la misma de República Crogmagnon) se oponían a la homologación técnica del mueble a pesar que estaba en uso en otros países y posee el Premio a Jóvenes Diseñadores otorgado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México.
Luego llegó Telerman, le mostramos el proyecto personalmente y se entusiasmo, nos derivo a sus colaboradores, pero era todo "pour la gallerie", tuvimos reuniones, ingresamos varias veces el expte en Habilitaciones y Permisos, pero oh casualidad siempre se perdía... Hasta que tambien se fueron..
Finalmente llegó la gestión Macri a fines del año pasado, dejamos pasar un tiempo para que se acomodaran, cambiamos de estrategia, y en Febrero/2008 hicimos una presentación ante la Legislatura al Diputado Distéfano que tiene a su cargo la Comisión que debe tratar este tema.
La Directora de la Comisión atendió amablemente a los enviados de la mutual y quedaron en tratar el tema con el Ministerio de Espacio Público. Hasta ahora sin novedad.
Tambien pedimos intervención al Jefe de Gabinete Horacio Larreta. Durante el mes de junio/2008 hemos sido convocados a dos reuniones con funcionarios del Ministerio de Espacio Público. Les hemos explicado el proyecto y han quedado en contestarnos sobre el permiso de uso del mueble cuya homologación pedimos.....
Setiembre 2009 y Hasta ahora nada!!!!!
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